Comprobar la emisión de sonidos

Trabajo práctico No. 2

Comprobar la emisión de sonidos
  • Sonido del tocororo
  • Sonido de agua
  • Sonido de trompeta: Atiendan todos.
  • Sonido de Redoblantes
CURIOSIDAD NO. 2
El ser humano puede orientarse como los murciélagos y los cetáceos.

Investigación de la Universidad de Alcalá de Henares.

El ser humano también tiene el sentido de la ecolocación, como el que tienen los cetáceos o los murciélagos, aunque menos desarrollado. Esto es lo que ha comprobado un equipo de científicos de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).

El ser humano también tiene el sentido de la ecolocación, como el que tienen los cetáceos o los murciélagos, aunque menos desarrollado. Esto es lo que ha comprobado un equipo de científicos de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH).

Según la investigación, la emisión de ciertos chasquidos de la lengua puede ayudar a identificar los objetos de nuestro alrededor, sin necesidad de verlos. El desarrollo y la práctica de este sentido podría ser especialmente útil para las personas con falta de visión.

"Los humanos podemos rivalizar con los murciélagos en la capacidad de ecolocación o biosónar bajo ciertas circunstancias", señala a SINC Juan Antonio Martínez, autor principal del estudio e investigador de la Escuela Politécnica Superior de la UAH.

El equipo que dirige el científico ha iniciado una serie de estudios pioneros en el mundo para poder usar la capacidad infrautilizada de ecolocación que tiene el ser humano.
En el primer trabajo, publicado en la revista Acta Acustica united with Acustica, el equipo analiza las propiedades físicas de varios sonidos y propone el más efectivo para su uso en la ecolocación.

"El sonido casi ideal es el ‘clic palatal’, un chasquido que se origina poniendo la punta de la lengua en el velo del paladar, justo detrás de los dientes, y realizando un movimiento rápido hacia atrás, aunque es frecuente hacerlo erróneamente hacia abajo", explica Martínez.
El investigador comenta que los clic palatales "tienen una forma muy similar a los sonidos que emiten los delfines -cambiando la escala-, aunque estos animales tienen órganos adaptados y pueden hacer 200 clic por segundo y nosotros sólo tres o cuatro".

Con la ecolocación, "que es tridimensional y permite atravesar materiales que son opacos a la radiación visible", se puede medir la distancia de un objeto por el tiempo que transcurre entre la emisión de una onda acústica y la recepción del eco o la onda reflejada en ese objeto.

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