Quinto grado, primera unidad del programa: El Sistema Solar


Recomendaciones para dirigir el proceso de enseñanza-aprendizaje y lograr que los escolares cumplimenten los objetivos del programa


Orientaciones para las primeras clases de la Unidad



Algunas características de esta primera unidad

Esta unidad inicia a los alumnos en el estudio de ciertos objetos, fenómenos y procesos de la naturaleza, de una manera integrada, es decir, sin separar los que constituyen objetos particulares de estudio de la ciencia física, la química, la geografía o la biología, respectivamente. Esto significa que es una materia para la cual debemos prepararnos muy bien, pues sus conocimientos darán la base a nuestros educandos para abordar asignaturas que responden particularmente a conocimientos estudiados por las referidas ciencias.


Recomendaciones para planificar los bloques de clases

Es aconsejable reconocer que esta unidad como tal, puede subdividirse en sub-unidades, que pueden comprender los siguientes asuntos:


  • La primera está referida a los astros del Sistema Solar (estrella, planetas, satélites, asteroides o planetoides y cometas); el universo como espacio infinito que comprende este sistema y millones de otros; y además galaxias, nebulosas y otros cuerpos cósmicos que se encuentran a enormes distancias. En esta sub-unidad se ha de hacer referencia también a las constelaciones, como grupos de estrellas que aparentan estar situadas en lugares próximos, vistas desde la Tierra.

  • El segundo subsistema de contenidos se centra en el Sol y su influencia en el planeta, como fuente de energía. Comprende el estudio del calor, las formas en que se transfiere (conducción, convección y radiación), la medición de la temperatura y la relación de este concepto con el de calor, además de los cuerpos y sustancias buenos y malos conductores del calor, lo cual enfatiza en la importancia del Sol como fuente de energía de los planetas y demás astros bajo su influencia.

  • Un tercer subsistema de contenidos es el relacionado con la luz y los fenómenos que pueden ser descritos a este nivel de quinto grado: la reflexión, la refracción y dispersión o descomposición de la luz en sus colores (relacionados con las diferentes longitudes de onda de la luz blanca del Sol).

Es nuestro propósito orientar a los docentes para que aborden los contenidos de estos tres subsistemas de clases con el mayor provecho posible, referido a la asimilación consciente y duradera de los conocimientos por parte de sus escolares. Por tanto, las orientaciones serán colocadas en tres bloques, correspondientes a cada uno de estos subsistemas de la primera unidad de quinto grado. Es muy aconsejable que en el momento de planificar las clases, lo hagan incluyendo todas las que corresponden a un mismo subsistema.


Recomendamos que se realice una dosificación cuidadosa y que se den a conocer a los padres y familiares algunas acciones con las cuales deberán colaborar con la escuela, guiando a los niños y niñas para que las realicen junto a ellos en la casa, pues muchas actividades se refieren a observaciones nocturnas.


El universo y los astros del Sistema Solar

Las primeras clases correspondientes a esta unidad se enfocarán en las habilidades de observación y descripción, que son básicas en las ciencias naturales, pues los alumnos, junto a sus mayores han de observar y describir el aspecto del cielo durante la noche, y escribir esa descripción para ser valorada en la clase de ciencias naturales. Todos estos pasos serán guiados por el maestro por medio de una explicación pormenorizada a los niños. Por supuesto, debe enseñarlos a observar y a describir sus observaciones visuales, auditivas y de otra naturaleza, pues se pueden propiciar sensaciones integradas, ya que la habilidad de observar se considera una percepción o sea, una integración de sensaciones.


Estas habilidades (observación y descripción) junto a otras, deben ser desarrolladas en el aula durante todo el curso, pero las primeras clases son decisivas en esta dirección y pudieran iniciarse a partir de las ilustraciones del texto o de otros materiales, lo cual prepara a los escolares para realizar la observación del cielo nocturno.


En la clase siguiente, cuando se revisen las descripciones del espacio celeste visible en la noche, seguramente los alumnos expresarán que han apreciado multitud de estrellas que se ven muy pequeñitas y lejanas; que estas brillan y que emiten destellos (pudieran decir que lucecitas que se encienden constantemente, u otra expresión similar). Los niños seguramente han de añadir a su descripción que también observaron luceros.
El maestro puede aclarar que se denominan así a los astros que parecen más grandes y brillantes, y de este modo, introducir el concepto de planeta, mediante la ejemplificación de que Venus, un planeta igual que la Tierra, se ve brillar en el cielo al amanecer y al anochecer y que, a diferencia de lo que ocurre con las estrellas, este astro no emite destellos, sino que la luz que le vemos es constante y fija, y que además, la recibe y refleja del Sol.


El maestro, apoyado en el texto, puede explicar que los astros que se han observado en el cielo nocturno, emitiendo destellos, son las estrellas, similares a nuestra estrella más cercana, el Sol. Las palabras en negrita expresan conceptos que deben manejar los escolares en esta unidad. No es necesario, de momento, que definan estos conceptos; pueden manejarlos con bastante propiedad, si el maestro los utiliza convenientemente en su conversación con los escolares. Debe recordarse que el pensamiento opera con conceptos, que estos están representados por las palabras que los designan y que otra cosa aparte es su definición.


En este momento se puede realizar un esquema en la pizarra, si no tenemos una ilustración grande del Sistema Solar, para identificar y nombrar cada uno de los astros que lo componen. Se señala la posición central del Sol y se explica la teoría geocéntrica de Ptolomeo y la heliocéntrica de Copérnico, como algo muy interesante, que aumenta su bagaje de conocimientos. Todo este conjunto que es el Sistema Solar forma parte del cosmos o universo, que es todo el espacio infinito que nos rodea y que va más allá de lo que podemos ver.

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