Autora: MsC María de los Ángeles Castro Barberis


Entre los protistas se describen varios grupos: los flagelados del grupo de los Zoomastiginos, con muchas especies que viven como parásitos de plantas y de animales; los ameboides del grupo Sarcodinos, que incluyen a los Foraminíferos y Radiolarios, y que son componentes importantes del plancton; los Cilióforos, que son ciliados, con diversos representantes que poseen estructuras especializadas superiores, entre otros. Se conocen más de veinte mil especies de protistas, que incluyen organismos tan conocidos como los paramecios y las amebas.

Muchas especies viven en habitas acuáticos como océanos, lagos, ríos y charcas. Su tamaño varía desde 2 hasta 70 micrómetros. Los protistas se alimentan de bacterias, productos de desecho de otros organismos, algas y otros protistas. Muchas especies son capaces de moverse utilizando diversos mecanismos: flagelos, estructuras propulsoras con forma de látigo; cilios de aspecto piloso, o por medio de un movimiento ameboide, un tipo de locomoción que implica la formación de seudópodos (extensiones a modo de pie).

En todos los protistas se distingue claramente la única célula que forma su cuerpo, por lo cual estos organismos son unicelulares, un núcleo bien diferenciado del citoplasma por medio de la envoltura nuclear, el citoplasma presenta estructuras que no existen en las bacterias, tales como vacuolas y mitocondrias, por lo tanto a este tipo de célula se le denomina eucariota.


Las amebas son protistas que se desplazan mediante seudópodos o pies falsos, los cuales se forman cuando el organismo extiende el citoplasma hacia fuera. La formación de seudópodos se produce como respuesta a los estímulos químicos generados por los microorganismos que constituyen su alimento; de manera que dos seudópodos engloban al microorganismo y lo incorporan a su citoplasma en forma de vacuola.

La amebiasis es causada por Entamoeba histolytica, un protista que es transmitido de persona a persona por contaminación fecal de los alimentos o de las manos, aunque la transmisión por contacto sexual en personas que practican relación sexual oral y anal, es otra de las vías posibles. La infección por este parásito produce cuadros sintomáticos. Las formas sintomáticas de presentación pueden ser: intestinales (disentería amebiana, colitis amebiana no disentérica, apendicitis) y extraintestinales (amebiasis hepática aguda no supurativa o absceso hepático, y menos frecuente, amebiasis en piel, cerebro y pulmones).


La Malaria o Paludismo es una enfermedad humana y también de las aves y monos, causada por la infección de protistas del género Plasmodium, caracterizada por escalofríos y fiebre intermitente. La transmisión de los microorganismos responsables de la malaria humana se produce por la picadura de los mosquitos del género Anopheles. La enfermedad estuvo ampliamente extendida pero, durante la segunda mitad del siglo XX, fue erradicada en casi toda Europa y grandes áreas de América Central y del Sur. Sin embargo, en la actualidad continúa siendo un problema de salud muy importante en las regiones tropicales y subtropicales, especialmente en el continente africano. Cada año se registran más de 300 millones de casos de paludismo, ocasionando más de 1 millón de muertes anuales, el 90% de las cuales se producen en África, especialmente entre niños menores de 5 años.

La imagen del microscopio representa unos protistas del género Plasmodium, que invaden los eritrocitos de la sangre y causan la malaria en el organismo humano. Los protistas se transmiten por la picadura de ciertos mosquitos y la enfermedad se caracteriza por un cuadro de escalofríos, fiebre y sudor y, con frecuencia, produce la muerte.


Mosquito Anopheles

Existen diferentes especies de protistas que requieren de moscas o mosquitos para ser trasmitidos al hombre, tal es el caso del plasmodio, que se propaga mediante la picadura de hembras infestadas del mosquito anofeles. Ellas se alimentan de la sangre humana y, cuando trasmite el parásito, este ocasiona la enfermedad llamada paludismo.

En su ciclo de vida, este parásito penetra en el mosquito y completa su desarrollo, cuando el mosquito pica a una persona sana le trasmite el parásito adquiriendo la enfermedad. Resulta de vital importancia el control de este vector.


Los dinoflagelados son el segundo grupo más importante del fitoplancton, que es el responsable de la producción de energía en la cadena trófica oceánica. Tienen una estructura semejante a un látigo llamada flagelo, que actúa como órgano de locomoción y muestran características tanto de vegetales como de animales. Los dinoflagelados pueden reproducirse asexualmente de forma rápida y dar lugar a grandes poblaciones de forma inmediata; ciertas especies, al crecer la población de esta manera, forman las mareas rojas tóxicas que matan a los peces y contaminan los mariscos.


Los protistas ciliados son organismos unicelulares que se impulsan mediante unas diminutas proyecciones llamadas cilios. Además de servir para la locomoción, los cilios también tienen la función de crear corrientes que ayudan a arrastrar pequeñas partículas alimenticias hacia el interior de una depresión pequeña de la superficie del cuerpo, a través de la cual se ingiere el alimento.

Los protistas ciliados viven en el agua o en el suelo, o establecen relaciones como parásitos o simbiontes de otros organismos. En los suelos, los ciliados actúan en la descomposición de los organismos, disgregando la materia orgánica en sustancias que pueden ser utilizadas por otros seres vivos.


Las diatomeas, son organismos microscópicos unicelulares tienen paredes celulares que contienen sílice. Los restos de las paredes celulares, a base de sílice, forman sedimentos en el fondo de los océanos. Más tarde, las dislocaciones geológicas pueden elevar estos sedimentos a la superficie, lo que permite extraer la tierra de la diatomea que se emplea en la fabricación de ladrillos, refeactarios, filtros y abrasivos finos (varias pastas de dientes contienen tierra de diatomeas).

Las Diatomeas viven en agua dulce y marina. Muchas especies son consideradas bioindicadores de la calidad del agua. También son llamadas algas doradas por los tonos que exhiben como resultado de la combinación de pigmentos clorofílicos y la fucoxantina.


La euglena es un organismo unicelular provisto de un flagelo terminal que lo ayuda a moverse. Presentan una mancha ocular con la que perciben la luz y se acercan o se alejan de ella, en su citoplasma se distinguen numerosos cloroplastos que contienen clorofila, a la que debe este organismo su color verde; por esto, la euglena realiza la fotosíntesis y su nutrición es autótrofa, aunque también puede realizar nutrición heterótrofa Se reproducen de forma asexual por escisión.


Caparazones de foraminíferos

Observados al microscopio óptico, los caparazones de los foraminíferos muestran formas diversas. Aunque algunos caparazones son macizos, los más comunes son calcáreos y porosos. Las cubiertas, varían desde simples tubos a un grupo de estructuras espirales, aunque el diámetro medio de estas estructuras se acerca a los 0,05 cm, se pueden alcanzar diámetros de hasta 8 cm en algunos casos. Estos organismos típicos de los fondos oceánicos emiten seudópodos a partir de aberturas del caparazón.

Las especies vivas se encuentran en el fondo de mares poco profundos o flotando como parte del plancton en las zonas altas de los océanos. Su alimento consiste en bacterias y diatomeas. Cuando las especies planctónicas mueren, sus caparazones caen al fondo, formando unos depósitos gruesos conocidos como lodos de globigerina, debido a la abundancia en ellos de ejemplares de la familia de los Globigerínedos (Globigerinidae). En eras geológicas anteriores se formaron rocas calizas por compresión de lodos similares de foraminíferos. Las pirámides de Egipto se construyeron con piedras calizas de foraminíferos y granito. Los geólogos estudian los depósitos de conchas de foraminíferos para localizar asientos donde se haya acumulado petróleo.


Caparazones de radiolarios

Los radiolarios son exclusivamente marinos (pelágicos y planctónicos) y muchas especies se hallan a grandes profundidades del océano.

Casi todas las especies tienen un esqueleto externo de naturaleza silícea cuya forma y constitución es muy variable que en ocasiones está compuesto de espículas o agujas que irradian hacia fuera de la superficie del cuerpo. La concha, con frecuencia presenta bellos colores y, en ocasiones, iridiscente, lo que hace que estos microorganismos estén entre los más hermosos de la naturaleza. La concha está perforada por numerosos agujeritos por donde el organismo emite sus seudópodos.

Cuando estos microorganismos mueren (al igual que los foraminíferos) sus conchas caen al fondo donde se depositan. en Cuba se han hallado depósitos de radiolarios fósiles en varias provincias, como las pizarras halladas cerca de Jibacoa, los sedimentos encontrados cerca de Bacuranao y la grava del abra del Yumurí.



Tareas de aprendizaje

Investigue lo relacionado con el empleo de las bacterias y protistas como armas biológicas, y sus principales afectaciones en nuestro país.

 

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