Tema: Origen de la vida

Autora: Dra.C Adania Guanche Martínez

El origen de la vida en la Tierra es uno de los problemas científicos que ha dado origen a diversas hipótesis a lo largo de la historia de la humanidad. Sin embargo, la teoría científico-materialista, postulada en 1924 por Alexander Ivanovich Oparin (1894-1980) se considera la primera visión más acertada sobre el origen de la vida. En su obra Origen de la vida sobre la Tierra, el propio Oparin plantea que la cuestión relativa a la aparición de los primeros seres vivientes, pertenece al grupo de los más importantes problemas de las Ciencias Naturales.

Si se plantea en términos dialécticos y no de una manera metafísica, sobre la base del estudio de la evolución gradual de la materia precedente a la aparición de la vida, se evidencia que la materia jamás permanece en reposo, sino que se halla en constante movimiento, se desarrolla y pasa así, de una forma de movimiento a otras nuevas, cada vez más perfectas y complejas. La vida, concretamente, representa una forma especial y muy compleja de movimiento de la materia, surgida como propiedad nueva, en una determinada etapa de su desarrollo.

A partir de una generalización del abundante material acumulado por las Ciencias Naturales durante el siglo XX, se logró trazar un bosquejo del desarrollo evolutivo de la materia, llegándose incluso a precisar las etapas probables que este proceso siguió, hasta la aparición de la vida.

La teoría de Oparin se basa en el conocimiento de las condiciones físico-químicas que reinaban en la Tierra hace 3 000 ó 4 000 millones de años. Este científico postuló que, gracias a la energía aportada primordialmente por la radiación ultravioleta procedente del Sol y las descargas eléctricas de las constantes tormentas, los volcanes y los meteoritos que caían constantemente, las pequeñas moléculas de los gases atmosféricos: agua en forma de vapor (H2O); metano (CH4); amoníaco (NH3) entre otros, dieron lugar a unas moléculas orgánicas llamadas prebióticas.

Estas moléculas, cada vez más complejas, fueron los aminoácidos (elementos constituyentes de las proteínas) y los nucleótidos, constituyentes de los ácidos nucleicos. Según Oparin, estas primeras moléculas se desarrollaron en los depósitos de aguas poco profundas formadas en el litoral del océano primitivo. Al concentrarse, continuaron evolucionando y diversificándose.

Esta teoría inspiró las experiencias realizadas a principios de la década de 1950 por el estadounidense Stanley Miller, quien recreó en un balón de vidrio la supuesta atmósfera terrestre, es decir, una mezcla de CH4, NH3, H, H2S y vapor de agua, y la sometió a descargas eléctricas de 60 000 V que simulaban tormentas. Después de una semana, identificó varios compuestos orgánicos, en particular aminoácidos, urea, ácido acético, formol, ácido cianhídrico, azúcares, lípidos y alcoholes, moléculas complejas similares a aquellas cuya existencia había postulado Oparin. Estas experiencias fueron retomadas en 1980 por investigadores franceses, con resultados parecidos.

Quedó demostrado así que moléculas que tienen un origen orgánico, es decir, que son producidas por los seres vivos, pudieron haberse formado por la unión de moléculas inorgánicas bajo la acción de fuentes energéticas poderosas.

La molécula de ácido desoxirribonucleico (ADN) tiene la estructura de una doble hélice formada por unidades compuestas, a su vez, por azúcares, fosfatos y cuatro bases nucleotídicas diferentes, llamadas adenina (A), timina (T), citosina (C) y guanina (G). El código genético queda determinado por el orden de estas bases, y cada gen tiene una secuencia única de pares de bases. Los científicos han utilizado estas secuencias para localizar la posición de los genes en los cromosomas y elaborar así el mapa del genoma humano, genial descubrimiento relativamente reciente, en el que se continúa trabajando.

Todos los seres vivientes están formados por células, cada una de las cuales contiene los ácidos nucleicos ADN y ARN, que portan la información genética y controlan la síntesis de proteínas.

En la asignatura Ciencias Naturales de quinto grado se tratan contenidos que ofrecen a los alumnos una idea del proceso de surgimiento y evolución de las especies vivientes, a partir de lo que ya es conocido, acerca de determinados animales y plantas parecidos a aquellos que les dieron origen. Por consiguiente, se ofrecen conocimientos sencillos, que pueden orientar a los escolares en la concepción de que hubo un proceso de formación de la vida en los mares primitivos y que ha existido una evolución, a partir de organismos muy simples.

En sexto grado se le ha dado mayor profundidad a este contenido y es así que debe ser estudiado cuidadosamente por el maestro con los materiales que tiene a su disposición.

En sexto grado también se refuerza la idea de los cambios y transformaciones, relacionados con la diversidad y la unidad de los seres vivos, y a partir del enfoque de la teoría celular, que se estudia someramente, al reafirmarse que unos organismos dan origen a otros parecidos, y se rememoran los conceptos de adaptación y evolución asimilados con anterioridad en quinto grado.


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