Invitación para trabajar a favor del medio ambiente (I)
por la Dra. C. Adania Guanche Martínez
El cuidado y protección del medio ambiente es un tema que debe estar presente en cada una de nuestras clases, no de una asignatura en particular, sino en cualquier momento y lugar del currículo escolar y en toda nuestra planificación de trabajo educativo diario en la escuela. Las razones de tal afirmación pueden encontrarse en los hechos cotidianos y en los pronunciamientos de las más relevantes personalidades de todo el planeta. Baste solamente rememorar aquel discurso del Comandante en Jefe, Fidel en la Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro, junio de 1992 (hace 20 años):
“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.[1]
Efectivamente, es nuestra propia especie la que se está destruyendo, debido al rápido menoscabo de su medio ambiente, y aunque también es verdad que “…las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente…”[2] nosotros, los educadores de los países menos desarrollados sí podemos hacer bastante por proteger nuestro entorno y por mostrar a los escolares algunas medidas para hacer más sano el ambiente, cómo cuidarnos a nosotros mismos y cómo proteger las especies vegetales y animales de las cuales dependemos.
Los seres humanos formamos parte de la naturaleza, pero somos los únicos que podemos estudiarla y transformarla. Somos los que hemos aprendido cómo obtener mejores cosechas, cómo manejar los animales útiles y cómo tomar del entorno lo que necesitemos, sin llegar a destruirlo.
En correspondencia con algunas observaciones que la autora ha realizado en los últimos tiempos, muchos docentes muestran a sus escolares aquello que “no se debe hacer” y no se refieren a las medidas que se deben adoptar, es decir, lo que “se debe hacer”.
Un ejemplo nos ilustrará: si se pregunta a los niños qué medidas ellos toman para cuidar su entorno, dirán enseguida: “No botar la basura fuera de los tanques”; “no talar los árboles”; “no contaminar el agua o el aire”. Sin embargo, no dirán nunca: “Plantar un número determinado de árboles por cada uno talado”; “Apagar las luces antes de abandonar una habitación”; “Fomentar la cría de animales útiles”; “Proteger los suelos y hacerlos más fértiles”.
Usted estará de acuerdo conmigo, estimado colega, en que para expresar a sus escolares estas y otras ideas y para convencerlos de su utilidad en el empeño de conservar su entorno, usted deberá buscar información, leer algo más acerca del medio ambiente y su deterioro progresivo, de la ecología, de los ciclos biogeoquímicos, de los niveles de organización de la materia, del cambio climático y de sus causas, en fin, un buen maestro ha de estar informado, no solamente porque tiene que hablar con convicciones científicas, sino también porque para que los niños (o cualquier persona) cambien de opinión o se convenzan de algo, debe demostrárseles las razones para tomar tal o cual medida. No basta con que usted les diga: “No se deben matar las lagartijas”; “No se metan los dedos en la boca” o “No se pueden dejar los efectos eléctricos funcionando sin utilizarlos”. Hay que explicarles el porqué de cada medida.
Creo que sobre estos particulares hay muchos aspectos que se podrían abordar, pues sabemos que existen diferentes criterios y sobre todo, muchas dudas, porque ya los problemas medioambientales han pasado de ser solamente problemas ecológicos, para transformarse en problemas sociales y políticos.
Existen muchos aspectos a tratar en este tema, que se podrían convertir en todo un programa para un curso de superación, que hace mucha falta, no solamente a nuestros educadores, sino a toda la población.
En otros materiales continuaremos tratando acerca de las medidas que debemos demostrar y explicar a nuestros niños y niñas para que podamos decir realmente que defendemos la naturaleza, que es cuidarnos a nosotros mismos.
[1] Discurso pronunciado por el comandante en jefe Fidel Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de los consejos de Estado y de ministros, en la Conferencia de Naciones Unidas Sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuado en Río de Janeiro, Brasil, el 12 de junio de 1992, "Año 34 de la Revolución".
[2] Ídem.