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La historia cuenta que...

GALILEO GALILEI 

galileo

Con Galileo Galilei la Iglesia Católica libró la última gran batalla para mantener en sus manos el control del pensamiento científico.

Introducción

Todo un símbolo y un récord: por paradójico que parezca, la cultura y la ciencia han encontrado frecuentemente sus peores enemigos entre los cultos y los científicos. Y cuando en todo esto se mezcla el dogmatismo religioso, el resultado puede llegar a ser trágico.

Galileo, en cambio, supo jugar a dos cartas, al sí, pero no, aun cuando para ello tuviera que embriar sus impulsos y hacer violencia a su culto por la verdad. Era un hombre acostumbrado a observar, a plantearse preguntas y a buscar respuestas. Fue la suya una vida hecha de sencillez atareada, con toda la naturalidad del hombre corriente y con una punta de vanidad.

Gran científico, en la actualidad todos sus descubrimientos siguen vigentes en nuestros días. Pero quizás se le recuerde por su famosa frase y, sin embargo se mueve, no importa, en cualquier caso le retrata a la perfección.

Galileo desde nuestro tiempo

Galileo vivió, en cierto modo en una época de transición, cuando creer era más importante que saber. Fue hombre de gran aptitud para todo cuanto tuviese un sentido y una razón de ser. Aunque muy literato y con grandes dotes artísticas, nunca fue amigo de la lógica. Era un hombre vanidoso, amigo de hacer sonar bien alto sus descubrimientos y no muy dispuesto a elogiar los de los otros.

La idea de la herejía estaba, en la época en que vivió Galileo, demasiado relacionada con la política y la elucubración científica, debido en gran parte a la Reforma. Los miembros de la Inquisición, siempre alerta, trabajaban con la idea de silenciar cualquier atisbo de descubrimiento científico.

La gran lucha que mantuvo Galileo Galilei contra la Iglesia se recoge en las siguientes palabras a modo de epitafio o corolario: Creo que no hay peor odio en el mundo que el de la ignorancia contra el conocimiento.

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