16-11-2011_15-06-24   Las preguntas inteligentes en Ciencias Naturales

Autora: Dra. C Adania Guanche Martínez

Por: Lic. Santa Guzmán Fleites

Todos conocemos que independientemente del método de enseñanza que emplee en el desarrollo de una clase de Ciencias Naturales, el buen maestro trata de establecer una comunicación fluida con sus alumnos y esto generalmente se realiza por medio de preguntas y respuestas. Por consiguiente, la formulación de preguntas constituye una valiosa herramienta pedagógica, porque la pregunta, en esencia, activa o mueve el pensamiento y provoca una intensa actividad mental, además de un estado emocional altamente favorable para la asimilación de nuevos conocimientos, si es formulada con una intención comunicativa consecuente con este propósito.

Toda pregunta encierra una contradicción entre lo ya conocido y lo desconocido y es la expresión sintetizada de un problema, pero puede ser que la pregunta no sea recibida por los escolares con la misma intención con la que fue formulada por el maestro, o podría resultar incorrectamente enunciada por este y por consiguiente, no ser bien comprendida por los alumnos.

En los últimos tiempos se ha venido observando una tendencia al empleo de preguntas que realmente no orientan al educando hacia una respuesta acertada. Así, se aprecia cómo muchos maestros preguntan algo así: ¿Qué sucedió con…? Puede ser que su intención sea que el alumno conteste consecuencias de un proceso, o tal vez el lugar donde se encuentra determinado objeto, o no se sabe si pretende que se le responda el tiempo que tardó una reacción determinada.

Por eso, querido colega, me permito orientarle la forma en que usted podrá formular preguntas con el máximo de acierto, de modo que oriente a sus escolares hacia la respuesta que usted busca y con ello, hacia un razonamiento más atinado. Para ello, la autora ha hecho una clasificación de las preguntas atendiendo a las expectativas de respuesta. Generalmente estas preguntas son formuladas durante el desarrollo de una clase, pues son las que buscan establecer las relaciones que existen entre los objetos, fenómenos y procesos que se estén analizando. La clasificación las agrupa en preguntas temporales, espaciales, causales, modales y procesales, según soliciten relaciones de cada una de estos tipos.

Las preguntas clasificadas como temporales generalmente deben iniciarse con el pronombre interrogativo “Cuándo” y se refieren al tiempo que transcurre entre uno y otros procesos estudiados. Pueden adoptarse variantes, tales como: ¿Cuál precede? (o antecede); ¿Qué fenómeno observaste primero?

Las preguntas clasificadas como espaciales están referidas a cierta información sobre el lugar en que ocurren los hechos que se estén considerando. Pueden formularse con el pronombre interrogativo “Dónde” y aluden al lugar en que tiene lugar el proceso en cuestión. También existen en este grupo, ciertas preguntas que inquieren distancias, posiciones relativas y en ese caso, también pueden emplearse otros elementos en la oración interrogativa, tales como los que hacen alusión a cuánto más o menos lejano se produce un suceso, a qué distancia se halla algún elemento, entre otras.

En cuanto a las preguntas que solicitan el establecimiento de relaciones causales, puede subrayarse su importancia, pues su propósito está vinculado de modo muy especial con la habilidad de explicación, toda vez que inquieren acerca de las causas o de las consecuencias de un hecho, fenómeno o proceso que se esté estudiando. Generalmente se formulan utilizando la forma interrogativa “¿Por qué...?” o pueden también iniciarse de la forma siguiente: ¿Cuál es la causa de....? o bien, “Explica qué causas o qué consecuencias....”; es decir, pueden preguntarse de las dos formas acerca de determinado proceso o fenómeno de la naturaleza, ya estudiado o que se esté considerando. Claro está que también estas preguntas aluden a elementos temporales, ya que las causas preceden a las consecuencias.

Es importante tener en cuenta que primeramente deben ser estudiados por separado los procesos que se vinculan de forma causal, pero revelando los nexos entre estos. Más adelante, los alumnos se percatarán de que un suceso es consecuencia del otro que le precede. Es ese el momento en que el maestro debe expresar con claridad y hacer comprender que las relaciones entre ambos son de tipo causal.

En relación con las preguntas que solicitan el modo en que ocurren los hechos, o sea, las de relaciones que la autora ha denominado modales, deben formularse con las expresiones “¿De qué forma se produce tal o cual hecho?”; o bien: “¿Cómo se desarrolla tal proceso?”. Estas preguntas deben ser formuladas posteriormente a la explicación por el maestro de un fenómeno o proceso, o bien después de que los alumnos observaron determinada actividad experimental que los condujo a la percepción del modo en que se desarrolla un hecho de la naturaleza.

Estas preguntas suponen como antecedente que los escolares se hayan percatado de los sucesos esenciales que caracterizan el decurso de un proceso o fenómeno natural, por medio de su observación o de la explicación, la cual puede ser percibida, escuchada o leída. Por consiguiente, son preguntas que sistematizan las relaciones modales, o sea la forma de producirse, por lo que suponen un desarrollo de la habilidad de descripción, que es la que fundamentalmente se demuestra.

Otras preguntas relacionadas estrechamente con las anteriores, son las procesales o secuenciales, las cuales solicitan que sean narrados cuidadosamente los hechos observados, por su sucesión temporal, es decir, se formulan con el objetivo de que los alumnos narren los procesos en el orden sucesivo en que se produjeron. Responden generalmente a la intención de conocer la secuencia en que tiene lugar cada fenómeno, dentro de un proceso que se estudie, por medio de expresiones tales como: ¿Qué suceso se produce primero, cuál después...?; ¿Qué ocurre primeramente, qué se produce después? ¿Cómo continúa el proceso? Son preguntas que requieren como respuesta la integración de una serie de hechos, por lo que exigen un nivel de generalización superior.

A continuación te presentamos algunas preguntas relacionadas con los movimientos fundamentales de la Tierra, para que veas ejemplificadas varias formas de formularlas:

¿Cuál es la causa de la sucesión de los días y las noches? (Pregunta causal)

¿Cuál es la estación que precede a la primavera? (Pregunta temporal)

¿Cuáles son las dos estaciones del año que se producen simultáneamente en el hemisferio norte y en el sur, respectivamente? (Pregunta secuencial)

¿De qué modo se producen los movimientos de rotación y de traslación de la Tierra? (pregunta modal)

Otras preguntas muy interesantes, derivadas de las anteriores o que las complementan, son las que cuantifican los fenómenos, es decir, las que están relacionadas con la medición, o apreciación cuantitativa de los objetos, fenómenos y procesos naturales. Son preguntas que acercan a los alumnos a la cuantificación, más que a la apreciación cualitativa. Generalmente se descuida este aspecto que vincula estrechamente las Ciencias Naturales con la Matemática. Por ello es importante que el maestro revele a sus escolares la apreciación de las cantidades, pues todo objeto, fenómeno o proceso puede ser cuantificado y esta es una forma de vincular los conocimientos de las ciencias de la naturaleza, con los de Matemática.

Ejemplos de estos tipos de preguntas los podemos mencionar en muchos de los contenidos de ciencias, tales como:

?Cuando se estudia la célula en sexto grado, es importante que el alumno tenga una idea de las medidas que pueden tener diferentes tipos de células, cuáles son más pequeñas y cuáles mayores, así como la unidad de medida que se utiliza para estas magnitudes tan sencillas.

?Al estudiar las formas del relieve, en quinto grado, es interesante que los alumnos tengan una idea de la altitud de diferentes montañas.

?Cuando se presentan en quinto grado, los elementos tan sencillos de Astronomía, es importante que los alumnos tengan una idea de magnitudes tan enormes como las de las nebulosas, el Sistema Solar, las constelaciones, y otros elementos del cosmos.

?Al estudiar el agua y en general, los líquidos y sus propiedades, deben realizarse mediciones con probetas graduadas y así sistematizar el conocimiento de las unidades de volumen y de capacidad.

?En cada uno de los fenómenos o procesos naturales que se estudian, es importante que los estudiantes comprendan cómo se han evaluado, cómo es que se pueden medir y así compararlos, en virtud de sus magnitudes, con otros fenómenos conocidos ya.

En tal sentido, es oportuno formular preguntas, tales como:

?¿Cuánto mayor es... en relación con...?

?¿Qué cantidad de.... es preciso analizar?

?¿Cómo se mide....?

?¿Qué unidad de medida hemos de emplear en...?

Por último, es muy importante que los maestros analicen las habilidades generales de tipo intelectual que desarrolla cada día en sus escolares, pues al comprobar el avance de estas, es preciso acudir a determinadas formas de preguntar que, sin caer en los cuestionamientos vagos e imprecisos que a veces se emplean incorrectamente; por tanto, se hace necesario formular preguntas que vayan directamente a demostrar el nuevo conocimiento asimilado.

En este caso, es necesario insistir que no se deben nunca formular preguntas como: ¿Qué ocurrió con...? pues pueden haber “ocurrido tantas cosas diferentes” que se pierde la intención con la incorrecta formulación. Es preciso ir a las formulaciones más convenientes, en correspondencia con las respuestas esperadas, y estas preguntas pueden ser:

¿Cuáles fueron las consecuencias derivadas del experimento observado?

¿Qué reacción se observó primero? ¿... posteriormente?

¿Dónde se encuentran estos objetos?

¿Qué relación puede establecerse entre... y...?

¿Qué tamaño presentan...?

¿Cómo se podrían apreciar mejor?

¿Hay alguna diferencia entre la apariencia y la realidad?

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de las Ciencias Naturales resulta de gran importancia la forma en que se formulen las preguntas, pues estas deben señalar a los alumnos lo que deben responder en relación a lo que se espera que ellos hayan asimilado en el decurso de su actividad cognoscitiva.

La precisión en la formulación de las preguntas es imprescindible en la comunicación maestro-alumno, pues es una de las formas en que transmitimos significados, contenidos y formas de la expresión.

Por consiguiente, es necesario continuar profundizando en este importante aspecto del trabajo metodológico, como una vía de perfeccionar el trabajo docente del maestro especialmente en las clases de Ciencias Naturales.