Tema: La erosión del suelo producida por las aguas y la desertificación

Autora: Dra. C. Adania Guanche Martínez

Por: Lic. Santa C Guzmán Fleites

Estimado maestro: sabemos que en muchas ocasiones no puedes responder algunas preguntas curiosas que formulan tus escolares. Aquí te presentamos determinados conocimientos acerca del agua, desde los puntos de vista físico, químico, biológico y geográfico. Esperamos que estas “pinceladas” de contenidos te sean útiles y te actualicen sobre cuestiones que se transforman día a día.

La erosión del suelo producida por las aguas y la desertificación

El agua de los ríos representa solamente una mínima parte del agua dulce de la Tierra, pero tiene una importancia que compensa su escaso volumen, debido a que el agua de los ríos, cuando fluye, erosiona y modela el paisaje, al transportar y depositar rocas y sedimentos. Otra razón es que el agua constituye un recurso natural renovable, tanto para los humanos como para los animales y las plantas. La mayor parte de las civilizaciones humanas se asentaron a orillas de grandes ríos.

Las cárcavas se desarrollan fundamentalmente en regiones áridas que registran fuertes precipitaciones ocasionales y dan lugar a terrenos de aspecto acanalado, con estrías, en principio poco profundas, y separadas entre sí por otros surcos más agudos.

La desertificación puede tener consecuencias desastrosas para la vida, no solamente de un río y sus riberas, sino también desertificacinpara la gente que dependa de éste para su suministro de agua.

La carga de sedimentos arrastrados por la corriente tiene una gran importancia, porque proporciona al agua la capacidad de erosionar, transportar y depositar materiales, lo cual constituye el papel principal de los ríos en el modelado de las formas del relieve.

Cada año, los ríos transportan hasta los océanos unos veinte mil millones de toneladas de sedimentos. Esto sería suficiente como para reducir la altura de los continentes 3 cm. cada mil años, lo cual deja pequeña la capacidad erosiva de otros agentes, como el viento o el hielo.

Los ríos actúan sobre el modelado del relieve de tres maneras en los diferentes tramos de su curso: la acción erosiva predomina cerca del nacimiento, en la cabecera del río; en su curso medio se realiza el transporte de los materiales arrancados aguas arriba; y en su curso bajo el río deposita estos sedimentos y gana nuevas tierras.

En su cabecera, los ríos labran valles escalonados en forma de ‘V’ y socavan las laderas de las montañas que los rodean, lo que provoca corrimientos de tierra y desprendimientos, que aportan al cauce rocas sin pulir. La turbulenta corriente de los ríos de montaña arrastra y hace chocar entre sí a los guijarros y cantos rodados de los lechos.

Cuando el río encuentra capas de roca particularmente resistentes, se forman rápidos y cascadas, pero su acción erosiva no disminuye y estas formas de paisaje sólo son temporales. Las capas de rocas duras acaban por ser quebradas por la acción del río, que profundiza la erosión de su lecho y nivela las tierras altas al llevar sedimentos en bruto a su cuenca media.

Si la erosión es muy intensa, una enorme cantidad de sedimentos (aluvión) se deposita al pie de las montañas, y da lugar a una forma cónica de relieve, denominada cono de deyección.

Los procesos de formación de paisajes predominantes en la cuenca media de los ríos son el transporte y la criba de los sedimentos. Cuando el río deja las tierras altas, su pendiente (gradiente) disminuye y ya no es capaz de arrastrar guijarros o cantos, aunque sí grava, arena o limo, o sea, partículas de menor tamaño.

La actividad erosiva del río, cuando ha dejado atrás las tierras altas, es fundamentalmente horizontal y es aquí donde el río ensancha su valle a costa de las colinas cercanas.

Los meandros del río construyen y modifican la llanura de inundación de los ríos a lo largo de los valles, pues depositan meandrosguijarros y cantos rodados recogidos aguas arriba y arrastran grava fina, arenas y limo arrancados a las colinas circundantes y a las propias orillas del río.

A veces, el curso del río se vuelve muy tortuoso, o sea, torcido y la corriente acaba por hacer desaparecer las estrechas barras de tierra que separan los brazos de un meandro. El cauce del meandro aislado queda como un lago con forma de herradura, llamado meandro abandonado, en mitad de la llanura de inundación.

En el curso bajo de un río, el proceso de modelado del paisaje que predomina es la sedimentación. Durante algún tiempo se pensó que esto se debía a que los ríos en su curso bajo circulaban más despacio que en su nacimiento y cuenca media, pero las mediciones indicaron que no era cierta la suposición. En las tierras bajas la velocidad de los ríos suele ser mayor que la de los cursos de agua de montaña, pese a ser menor su pendiente. Esto se debe a que la fricción de los finos materiales que componen su lecho no hace perder velocidad a la corriente.

Los ríos en su curso bajo si transportan un gran volumen de sedimentos, su cauce se desdobla en varios canales entrelazados lo cual da lugar a un río extendido y trenzado que cambia continuamente de forma y posición.

Cuando los ríos llegan a su desembocadura en el mar, en un lago o en otro río mayor, vienen cargados de arenas, las cuales depositan en el punto de confluencia, y forman un delta. Se trata de una forma de relieve triangular que recuerda a la letra griega del mismo nombre. Los deltas de los ríos se forman cuando el cauce se abre en un abanico de numerosos canales secundarios, debido a que la desembocadura se encuentra bloqueada por los sedimentos acumulados anteriormente.

La mayoría de los ríos no transporta suficiente arena como para formar un delta; en vez de esto, se internan en el mar a través de estuarios. Se trata de zonas de transición en las que el agua dulce del río se mezcla con el agua salada del mar debido a las mareas. En los estuarios de los ríos se asientan hábitats muy variados y ricos en especies marinas y fluviales. También proporcionan lugares protegidos para puertos y ensenadas. La presión del desarrollo pone en peligro estos hábitats, debido a la expansión industrial, que amenaza con contaminar la vida natural.

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